Ahorro y Covid-19: En esta tribuna, José Antonio Herce, autor del libro «A vueltas con las pensiones», reflexiona sobre el ahorro en tiempos de pandemia.

Nadie sabe cuánto durará la pandemia causada por la Covid-19. No es por ser aguafiestas, pero creo que hay una probabilidad de que el Estado de Alarma dé paso al Estado de Pandemia. No ya porque Covid-19 se prolongue indefinidamente (con baja y contenida intensidad), sino porque una u otra mutación del mismo, u otra variante, se sucederán obligándonos a reinstalar vez y vez un “estado de precaución”. Convivir con los virus, quiero decir.

Hasta tal punto, que tengo escrito por ahí (madre mía, en las RRSS) que los desfiles de moda, que volverán a celebrarse, no les quepa duda, incluirán regularmente pases de modelos de EPIs (Equipos de Protección Individual) de diseño, innovadores en los materiales antivirales con los que estarán confeccionados y reflejo de un pujante sector industrial español de tecnología avanzada.

La “normalidad” a la que volveremos, a nada que seamos un poco listos (ya no pido inteligencia, solo viveza), va a ser muy diferente. Aunque, cuidado. La post crisis financiera (2008-2013, para España) nos invitaba a no repetir los errores de todo tipo que nos llevaron a la inverosímil cima de 2007 (deuda excesiva, prioridades equivocadas e impostura, mucha impostura), pero mucho me temo que íbamos camino de repetirlos (regresión a la media… de la idiocia) hasta que llegó el virus.

Pues en esa nueva normalidad, me temo, lo que debería cambiar para siempre es la forma de ahorrar… para la jubilación.

La Seguridad Social existe en todos los países del mundo, pero solo en los más avanzados se ha entendido bien que lo que esta proporciona (rentas seguras de por vida a los jubilados) debe ser complementado, entre otras cosas para lograr dos objetivos muy importantes:

(i) no lastrar al estado (léase las generaciones futuras) con demandas insostenibles y

(ii) generar suficiencia de las pensiones más allá de la mera solidaridad.

¿Utilizar los ahorros previsionales?

Una de las novedades más perturbadoras que ha traído la Covid-19 en muchos países, entre ellos España, es que se puedan utilizar los ahorros previsionales (planes de pensiones, para entendernos) para afrontar la escasez de liquidez que muchos hogares (especialmente entre los autónomos). Espero que no se caiga en esta tentación.

En primer lugar, es el peor momento para vender siquiera una parte de estos ahorros, pues el mercado está bajista y renunciaríamos a los bocadillos del futuro. Seguro que hay otros activos que pueden servir mejor, o líneas de crédito (y ayudas, si es que llegan) avaladas por esos activos, incluidos los previsionales si fuese necesario (y posible).

De cara al ahorro, en general, esta crisis nos advierte de lo importante que es tener un colchón suficiente. No tanto de ahorro para la jubilación, sino precautorio, por lo que pueda venir.

Tampoco un ahorro líquido bloqueado en un cofre inservible para financiar a la economía mientras llega el momento de utilizarlo. Sino un ahorro productivo que instrumente el trade-off inherente a nuestro ciclo vital (cada vez más largo, por cierto… con permiso de las pandemias) entre consumo presente y futuro (lo previsional siempre está presente en un acto de ahorro) al tiempo que financia el avance de la economía productiva (exit ladrillos, enter robots).

Un ahorro precautorio generado a partir de mecanismos y “empujoncitos” conductuales podría elevar montañas de seguridad para los trabajadores y la sociedad entera.

En vez de tener cuatro veces el PIB encerrado en ladrillos, podríamos tener dos veces el PIB financiando el progreso y generando los correspondientes dividendos. Los trabajadores los primeros. De esta forma, si algún día los robots nos quitasen el empleo (que no lo creo) tendríamos los dividendos que supliesen con creces a los salarios perdidos.

Un capitalismo popular, mira por donde. Los trabajadores dueños de las empresas. No de las suyas, que eso las llevaría a la ruina, sino de las demás, por la vía del mercado.

Hay muchos que creen (erróneamente, en mi modesta opinión) que si se ganan 700 euros al mes no se puede ahorrar, o que no se ahorra porque no se puede llegar a fin de mes. Pues es al revés. No se llega a fin de mes porque se ahorra, más bien. La parte de principal de la cuota hipotecaria es ahorro en vena, solo que en forma de arcilla compactada. Claro que se puede ahorrar, aunque sean unas docenas de euros

El ahorro precautorio así constituido tiene un destino final después de haber servido a otros propósitos, y habiéndose regenerado en virtud de cautelas elementales. Este destino sí es el previsional. Buenos ejemplos de ello los encontramos en la denominada “mochila austriaca”, o en los esquemas de ahorro popular en Singapur.

Al final de una larga etapa de servicio precautorio a sus titulares, de colchón contra accidentes que comprometen seriamente la estabilidad financiera de sus propietarios, combinándose con las redes se seguridad de cada sociedad, ese ahorro (más o menos mermado) pasa de lo precautorio a lo previsional complementando a las soluciones formales (sociales o privadas) ya establecidas para la jubilación.

Este no es el futuro que yo preveo tras el Covid-19. Es, más bien, el que me gustaría. No me hago ilusiones… Solo, preferiría que muchos más las compartieran.